Un recordatorio para mi mismo...

 Siempre me gusta recordar de esa pasaje de Dzongsar Jamyang Khyentse, del libro "Tu también puede ser Budista" en esa época del año, es para mi un renovar de compromiso, que aquí les comparto...

En la pagina 20 dice:

"Vivimos protegiéndonos a nosotros mismos y a los demás de la verdad y acabamos insensibilizándonos a cualquier manifestación evidente del deterioro. Por ello insistimos en "pensar en positivo" y en "no darle demasiadas vueltas a esas cosas". Festejamos cumpleaños apagando las velas de un soplido, sin darnos cuenta de que ese también es un recordatorio de que nos queda un año menos de vida. Celebramos la llegada del Año Nuevo lanzando petardos y cava y no advertimos que el año viejo nunca volverá y que el nuevo es incierto y puede ocurrir cualquier cosa.

 Y cuando "cualquier cosa" nos resulte desagradable, nos distraemos deliberadamente, como la madre distrae a su hijo con juguetes y sonajeros. Por eso, cuando estamos deprimidos vamos de compras o nos metemos en un cine. Alentamos todo tipo de fantasías  y aspiramos a conseguir eso o aquello- una casa de playa, un trofeo, una jubilación anticipada, un coche hermoso, una buena familia, unos buenos amigos, la fama o entrar en el Libro Guinness de los records-. Luego queremos una pareja con la que hacer un crucero o dedicarnos a la cría de caniches. Las revistas  y la televisión nos refuerzan este modelo de felicidad y de éxito, inventando nuevas ilusiones en que quedarnos atrapados. Estas imágenes del éxito son los sonajeros que empleamos los adultos para distraernos. Bien poco de lo que hacemos en el curso de un día- ni nuestros pensamientos ni nuestras acciones- evidencia  la menor  conciencia de la fragilidad de la vida. Nos pasamos la vida yendo al cine para ver una mala película, volviendo  deprisa a la casa para ver algún programa telebasura... o los anuncios, mientras el tiempo que nos queda de vida se nos escurre entre los dedos."

 

Bueno pues, Feliz 2019...

 

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